Poética Aida

Mi máquina del tiempo y del espacio
 
Mi estantería es una máquina del tiempo y del espacio.
 
Como máquina del espacio, es capaz de llevarme de viaje al Polo Norte, a una clase de historia o una clase de baile, al mismísimo cráter de un volcán a punto de explotar, a una fiesta, a un mundo paralelo, a una sala de cine, al fondo del mar o al pico de una montaña, a un circo, al espacio exterior, a una mecedora frente a una chimenea, a Londres, a París, a Rusia, a China… Seguir leyendo
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Poética Irene

Imaginad una habitación cualquiera, de niña. Una habitación, en concreto, llena de muñecos desperdigados -mejor si son Playmobil, aunque las Barbies tampoco están fuera de lugar-, y a un par de niñas, o a una niña y un niño, o a una niña sola sentada en el suelo, absorta, un muñeco en cada mano y, no sabemos cómo, manejando un tercero al mismo tiempo. Los niños tienen esa capacidad sobrehumana, qué vamos a hacerle. Seguir leyendo

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Poética Miguel

Muchos años después, frente a la necesidad de tener que explicar los orígenes de su manía por escribir, este periodista retirado había de recordar aquella tarde remota en que su profesor de lengua le acusó de haber copiado en una de sus redacciones. El mundo era entonces un lugar tan reciente que aún estaba libre de todas las imposturas de Internet, pero el profesor, el implacable padre Celestino, juzgó que aquella composición barroquizante en la que hablaba sobre elfos y ninfas de los bosques estaba demasiado bien escrita como para haber sido concebida por un niño de doce años, y debió de determinar que de algún sitio la habría robado. Seguir leyendo

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Arcilla

Hombres de arcilla, empieza. Hombres de arcilla, pequeños, pequeños, pequeños, hombres de arcilla suben trepan me recorren el cuerpo. Un manotazo, y lo da. Un manotazo seco, se caen. Al suelo, dice. Se rompen. Hombres de arcilla rotos en el suelo, y se mueve y se mueve, y el hombre de la bata blanca suda y agradece las cuerdas. Hombres y mujeres de arcilla pequeños que lo invaden todo y se ríen de nosotros. Quizás son nosotros, ¿lo ha pensado? El hombre de la bata blanca niega. No lo ha pensado, doctor, debería. Son nosotros y los aparto de un manotazo, ¿recuerda?, y los como. Me los como. Sabe bien. A arcilla. A carne. Hombres y mujeres que se pueden comer porque son de carne de arcilla. Acérquese. Acérquese. Seguir leyendo

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No tengo nada que decir sobre…

No tengo nada que decir sobre…

No tengo nada que decir sobre el tema, nada más que decir.

Como sabe yo he dicho mucho sobre ello y no cualquier cosa, cosas importantes, destacadas, cruciales para entender la complejidad de la materia. Pero ahora ya no tengo nada que decir sobre eso.

La mía ha sido una voz a tener en cuenta, mis opiniones, mi criterio, mi enorme caudal de conocimientos eran solicitados aquí y allá por particulares y medios de comunicación. Seguir leyendo

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Propuesta 7: Tarde de paseo

Camina despacio, con cuidado, mirando a un lado y a otro. Le observo un poco desde lejos -tampoco quiero que me vea, de momento-; él da pasos cortos, y se ríe con esa risa tonta y floja de un niño de cuatro años.

Hago ruido, justo detrás; él se da la vuelta. Me escondo detrás del árbol más cercano, y mi primo finge no verme, y se vuelve, sigue andando. Se gira a cada paso, a ver si salgo de mi escondrijo; yo asomo primero una mano y luego un pie, y la cabeza, y echo a correr y él se ríe y yo me río, y se intenta escapar. Le cojo en brazos, le hago cosquillas. Seguir leyendo

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UN FOLIO Y DOS LINEAS

No tengo nada que decir sobre que me estoy muriendo de sueño. No se por qué, esta noche he dormido de maravilla, pero el caso es que ahora mismo me echaría una siesta… Tampoco tengo nada que decir respecto a lo rara que me sale la letra con este bolígrafo, y tampoco tengo nada que decir sobre que he puesto la palabra «bolígrafo» en vez de «boli» porque es más larga y así lleno un poco más el folio. Esto es algo que viene muy bien hacer cuando, por ejemplo, tienes un examen del que no te sabes nada y, por lo tanto, no tienes ni idea de qué poner en el folio en blanco que tienes delante. Seguir leyendo

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